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sábado, 18 de febrero de 2012

Alamedeando

Qué le vamos a hacer... si es que tiene que haber de todo en la viña del Señor, y a veces algunos nacemos raros, raros, raros, como decía el padre de Julito.

Sí, si ya sé que me iría mucho mejor si fuera al socaire de todo esto que nos han montao -o que hemos montao entre todos- sin plantearme siquiera el buscar algo más. Que lo tengo todo a mi alcance (o lo tenía antes de esta puta crisis). Que ni me compensa comprarle al morito de turno los cedés piratas... Que en esa tienda extranjera de la Avenida de la Constitución que tiene ese nombre tan desagradable, que lo dices y parece que le estás escupiendo a alguien, tienen casi de todo a precio casi de saldo. Que si no, al Cortinglé, que abre este mes hasta los Domingos y las fiestas de guardar.

Pero qué le vamos a hacer... si yo nací para ser "la otra", por vocación.

Si soy de las que entro a la Basílica y en vez de abrumarme con la Esperanza, me embarga el alma la dulzura de mi Niña del Rosario, con su Niño sobaíto en los brazos, en el sueño del que desconoce, reciennacido eterno, su calvario.

Si siempre me tiró más la Fuente de Las Palomas que la Plaza de España, los patos pequeñitos del estanque más que los pavos reales de la isleta, con sus colas abiertas... Un atardecer en San Lorenzo más que un balcón palaciego en el barrio de Santa Cruz, el Triaca de San Bernardo más que el Sevilla y el Betis, la Casa Minuto, más que todos los pisos de lujo que descansan sobre su memoria quebrantada... la Calle Feria más que la Plaza del Duque. La Alameda de Hércules, más que El Porvenir y "Reina".

Si soy más de Glorias que de Penitencias... y siento la sangre empezar a bullir no con el primer azahar que nace para despertar a Marzo, como el noventa y nueve coma nueve por ciento de los cofrades sevillanos, sino con las jacarandas primeras que empiezan a brotar a finales de Abril. Si me puede más la normalidad sencilla de mi Pastora de San Antonio en su altar un Domingo cualquiera, que el apoteosis de la Procesión de Mayo.

Si es que yo nací para ser, de profesión, "la otra". Que sí... que yo soy la otra... la otra... independientemente de que, por otro lado, desde hace tiempo, a nada me dan derecho. Que sólo me gusta "lo otro", la segunda opción, la cara B...

Si es que a mí me tira más mi bici de Gómez del Moral que una Harley, el C3 más que el Metro... Y Alameda más que Triana.

Que sí, hombre... que ya lo sé. Que en Huelva, según me dijo un choquero la vez anterior que fui, "sólo hay mucho vicio por la noche y mucho humo del polo químico de día" (Alaaa... eso es promover el turismo de tu tierra, macho, y lo demás es cuento. Así comprendo que nos llaméis ombliguistas a los sevillanos), y que la pernocta, el viajero, la entrada, el taxi, y las dos o tres comidas que haga fuera de casa, me van a costar estar sin catar una Coca-Cola hasta que se me olvide a qué sabe...

Que la cosa está mu mala para irse de bureo por ahí los Viernes, encima a otra ciudad. Que ahora vienen los Reyes y el asunto es peliagudo, y que Danzaterapia actúa mañana, al filo del medio día, en el Joyerito de Santiponce... muy lejos de las Cocheras del Puerto... en una de esas "citas sin importancia" a la que sólo van a asistir gente de la casa: todos los jefazos de la Asociación que han de decidir luego si se sigue o no con el Programa, si va bien, si va mal, si las zapatillas se reponen o no se reponen... si merece la pena comprar la falda del Zorongo, o hay que seguirle cosiendo agujeros.

Que esta semana han estado en el centro los inspectores, auditores, evaluadores, o como se llamen, del Plan de Calidad (no "la sanluqueña", la otra, la de la Junta de Andalucía), y que me queda poco para rebentar de cansancio, de insomnio acumulado, de tensión...

Que el Sábado por la tarde hay Sabatina en San Antonio, y el más bello de los Sueños Sevillanos me espera, como cada primer Sábado del mes, sentada en su altar, al borde de San Lorenzo, muy cerquita ya del río, vestida de Pastora.


Pero es que, miren ustedes... es que toca Alameda. Alameda con Roca, con el niño del Roca, con una orquesta detrás y con er Juanrra er de Mogué' de letrista de medio repertorio, y  Piazzola de apuntaó, metido dentro de una concha de caramelo. Nada más... Ahí es ná... Casi ná lo del ojo... y lo llevaba en la mano.

Y es que una no es de piedra, narices.

Y es que Huelva está a tiro de piedra, y hay un viajero de Damas que sale de Plaza de Armas a las cinco de la tarde. Y además, para más inri, el Nazareno me ha avisado de que pasado mañana, la mañana después del concierto, va a estar allí, en donde la otra vez, allí en la Iglesia de la Concepción, toda la mañana... que si me quiero pasar que me pase, que seguro que tiene un ratillo para que le cuente mis cosillas del alma, y para que le entregue cuatro recaditos que me ha encargado que le lleve mi compañera la de Navidad, que hasta Navidad... chungo para irse a su barrio (Eso... eso... Eso está muy bien, corasonmío... tener a tu Directora Artística -joder... vaya tela el nombrecito- de cosaria. Ya te vale, miarmatoa, ya te va valiendo... Prepárate el cuerpo para el Lunes, choquera, que nos toca Contemporáneo y verás tú la que te voy a dá' con  A la Vera del Jueves, con Lamentos y con las del disco del Juanrra).

Y es que hoy no me ha dado tiempo de meter ni un triste calcetín en la maleta, mañana termino a más de las dos seguro de la actuación, la post de la actuación, la comida y la post de la comida... en Santiponce... sin utilitario -todavía- y en Viernes. Y Damas que se las trae los Viernes. Y ese Paseo Colón con cola de Viernes para llegar a casa, atestado hasta el Costurero de la Reina.

Y es que sé que como no me ponga un petardo en salva sea la parte, es que no llego... Y que al fin de la noche, cuando ya no se escuche ni la guitarra de Girón, ni el cuartito de hora de "Quejío" de Pepe Roca, ni el chelo del niño... que suena que te peina el alma y te la desenreda... Cuando ya no suenen los poemas de Juan Ramón, y Piazzola deje de tocar su bandoneón en el fondo de mi alma, voy a caer en la cama de cualquier pensión fulminada de cansancio.

Pero ésta que aquí os escribe, mañana, a las nueve menos cinco, a lo más tardar, está entrando en las Cocheras del Puerto (que no tengo la menor idea de dónde están ni el Puerto ni las Cocheras, pero ya las encontraré, que preguntando se llega a Roma) como Laura que me llamo... Alamedeando, aunque esté muy lejos, demasiado... mucho más de lo que me gustaría, en cuerpo y en alma, de mis Hércules y mis leones.

Y es que, verán ustedes... es que toca Alameda. Sí, Alameda... los de Amanecer en el Puerto, Aires de La Alameda, Santa Clara, Urbana' y Violeta y Rosa... Alameda los que según los madrileños de la movida eran de Madrid ('más quisieran los madrileños de la movida...), y llevan de letrista a Juan Ramón... y de apuntador a Astor Piazzola.

...Como pa quearse en casa...


Sevilla, a dos de Diciembre de 2011, Jueves.


PD. Esta entrada la tenía en borrador desde pocos días después del día tres de Diciembre del año pasado, que Alameda dio un concierto en Huelva. Posiblemente lo empecé a redactar antes que la entrada que le dediqué al Nazareno. Bueno... no posiblemente... Seguro. Después... la falta de tiempo... la Navidad que estaba al caer... los últimos coletazos de la celebración del Día de las Personas con Discapacidad... Lo de siempre. Un par de esas cosillas mías del alma me han retrotraído a aquel borrador... y hoy que tenía tiempo y necesitaba descansar un poco de las cuestiones de curro que me mantienen toda la semana liada como la sandalia de un armao, le he lavado la cara. Aún me quedan borradores de todas clases y colores... pero, aunque el reloj de San Lorenzo ya funciona, yo sigo sin tener tiempo ni pa' mirarme, jejeje.

viernes, 28 de octubre de 2011

Te regalo...

Te regalo un trozo de vida que no viví (tú sí), un sonido flotando en el universo atemporal de las evocaciones. Un espejismo de proyectos rotos. Tu antigua casa. La casilla de los locos.

Te regalo una canción, sin voz, como tú; olvidada por todos... o por casi todos, como tú. Bueno... como tú… y como yo. Tu canción. Nuestra canción. Mi canción preferida. ¿Sabías que es mi canción preferida?. Yo también la he escuchado hasta la saciedad... en un disco. Sí... me acuerdo que el disco me lo compré con lo que me pagó una turista francesa por una clase de Sevillanas que le di en una habitación de hotel en el Barrio de Santa Cruz.

Te regalo este trozo de algo que ni siquiera me atrevo a definir, porque no lo conozco. Hace años que sabía que esto fue, que pasó, que ocurrió cerca del suelo que piso cada día, en mi misma ciudad, mucho antes que Mobile, que Danzaterapia, que la fiebre de la integración, de la inclusión, de la autogestión y de su puñetera madre. Antes de la sutileza. Antes de que yo tuviera siquiera noticia de que esto existía.

He buscado este video antiguo, caótico quizá -medio borrado de años- por cielo, mar y tierra. Ayer lo encontró un amigo y me lo pasó... y me acordé de ti. ¿Te acuerdas tú de estos?. ¿Estabas allí?. Estabas allí, ¿verdad?. ¿Sonaban tan bien como me suenan a mí?. Ese piano... ¿sonaba de verdad, o no...?. ¿Photoshop?, ¿Videoshop?, ¿Teclashop?... O Síndrome Marinelli (dos docenas de dedos en cada mano... Probrecito... nació ya así y sin remedio, y no lo iba a tirar la madre al cubo de la basura. Sobre todo porque tenía la mujer a dos iguales y el delito iba a ser por duplicado. Además, que tiene que haber de todo en la viña del Señor, ¿o no?).

Pero tú... ¿estabas de verdad allí?. ¿Tú?. ¿A ti... te gustaba toda esa música?. ¿Tú... rockero?... ¡Anda ya!. Tú no. Tú, el "abuelo" del taller, tú tranquilo, absorto en tus largos paseos, aspirando sólo a tomarte un café de máquina en el pueblo con las cuatro perras que te da la gobernanta. Estás demasiado cargado de años, demasiado doblado. Más quemao que la pipa de un indio, que la Exposición Sevillana y el Pabellón aquel de la Expo. Más quemao que tú mismo, abuelo... más quemao que tú, por no decir más que yo.

Claro... que... pensándolo bien, esto fue en el 84, ¿no?... Entonces yo estaba haciendo la Comunión en el Corpus Christi, no sabía dónde estaba San Lorenzo, menos La Alameda (uuuuhhh, lagarto, lagarto... que entonces sí que tenía sentido aquello de "no niego que te he querío"). Sevilla, para mí, terminaba en la puerta del Corte Inglés que daba a La Gavidia (que en realidad no daba a La Gavidia, sino a La Concordia). Escuchaba a Parchís, Enrique y Ana y al mormón ese que cantaba con los Pitufos. ¿Sabes?... entonces yo no sabía bailar ni las Sevillanas. Y tú... tú podías tener chispa más o menos la misma edad que el de los teclados... el chico, el que murió. Echando esos cálculos... Más raro es que lo flipe yo, que no que lo flipes tú.

Te regalo lo que me regalaron ayer. Sabe Dios quién y dónde lo encontró. Quién lo grabó en su día... tú sabes dónde.

No te preocupes... ya sé que no eres el trabajador de la semana. Si hubieras estado fuera probablemente ya te habrías jubilado, o serías uno de esos funcionarios -quemadísimos- del "vuelva usted mañana". Pero da igual... te lo regalo. No es un premio, no tienes que ganar nada. Es un regalo. Porque sí, macho... porque sé que te gusta. Que te he quincao, que cuando los pincho en clase para los de la Danza te escaqueas del taller y te acercas a escucharlos.

Toma, pa' ti. Disfrútalo y que te cunda, tío. Te lo regalo.

Pero dime: Tú... de verdad... ¿estuviste allí?.



Alameda, 1984
Festival SALTA LA TAPIA, en el antiguo Hospital Psiquiátrico de Miraflores (Sevilla)

domingo, 6 de marzo de 2011

EL SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO. De Sevilla a Motril por escuchar una nota a Alameda

Una locura... Una de esas piratadas que a veces le dan a esta servidora...

No tengo ojos en frente mía, pero hubiera sido cuestión de que alguien me grabara en ese autobús de Motril a Motril Costa... con los ojos rojos, los párpados que se me caían, la garganta como de cartón, las piernas dándome puros pinchazos de tantas horas sentada... y ese "colocón" que te da la falta de descanso... en que, quizá por falta de control ya de tu propio yo, das rienda suelta con quien te pille al lado de todo lo que se te ocurra, sin conocerlo de nada... todo esto dando cuenta de un bolsón de papas fritas cuscurrúas a palo seco y casi las dos de la tarde.

Y no se me ocurre otra cosa que decirle a la señora que viajaba en el asiento de enfrente...

"Señora... esa calle de ahí, veo que se llama Divina Pastora, ¿verdad?... ¿Es que la Pastora de Motril está por ahí?. Quiero pasarme a visitarla... Mire usted: es que yo tengo dos personalidades distintas: una viene para fliparlo en el "Azúcar de yo no sé el qué" con una banda de rock... pero la otra, si no tiene a una Pastora Divina cerca, se me rebela"... y le enseñaba a la buena señora la medalla que colgaba, como siempre, de mi pecho... la de mi Pastora de San Antonio.

- Y tú, ¿de dónde eres?, porque por el deje que tienes no eres de Granada, ¿a que no?. ¿Vienes por unos días?.


Claro... por el deje que tengo, y porque a esa altura de la conversación ya habría soltado como veinte o treinta "miarmas": al conductor preguntando cuánto era el billete, a la de enfrente para preguntarle lo de la Pastora, al de detrás ofreciéndole patatas... Un auténtico recital de "miarmas" que dentro de mi Sevilla natal hubieran pasado de seguro desapercibidos, pero fuera de la ciudad bella suenan más de lo que los sevillanos solemos imaginar.

- Yo soy de Sevilla, señora. Vengo... pero no por unos días... por uno nada más: me voy mañana. He venido solamente persiguiendo un concierto de mi banda favorita, por cierto de mi tierra... Alameda... ¿Se acuerda usted de esa canción que decía "Quejío, son los Aires de La Alameda?", pues tocan aquí esta noche. Pero ya de paso, a ver si puedo visitar a la Pastora, que el año pasado no pude venir a la reunión de la Confraternidad Pastoreña y me quedé con las ganas de verla.



La buena señora no salía de su asombro: una quasi extranjera, encima sevillana, con el pelo enredado (de todo el viaje), cara de no haber pegado ojo o de haberse metido algo ciertamente "espiritual", hablando de rock y de cofradías... con un tontito a lo premamá y un pantalón vaquero de los del "chinatón", y cargada de bártulos hasta las orejas... preguntándo dónde caía "Varadero"... que por la cara que ponían los motrileños cada vez que preguntaba, equivaldría a preguntar aquí en Sevilla dónde está la Plaza Nueva o la Catedral... pero claro... yo... ni idea.

Con la ayuda del conductor y de varios de los usuarios del autobús, logré bajarme en una parada que estaba justo frente por frente a donde paraba: el Hostal Alborán.

Allí me esperaba Conchita... la casera, a la que le había estado dando la vara desde hacía tres días, esperando antes de confirmar, una confirmación de que la OSCCAL (Orquesta Sinfónica de la Calle Calatrava) definitivamente iba a sonar en Motril... de manera más segura que por aquestos lares.

Allí me esperaba también Carmen, su hija... y Sonia, una colega que, según me contó, compartía conmigo un extraño gusto: el de devorar papeles en blanco con hilos de granito en verso libre. Una poeta... como Juan Ramón, como Roca... pero con con síndrome de Asperger (la enfermedad de Bill Gates). Un personaje una jartá de curioso... una de esas personas que merece la pena conocer y llevar en tu cuaderno de viaje.

Dejar las cosas, comer... y descansar un poco... Estaba derrotada. Literalmente hecha un zombi... y no quería caer en los brazos de Morfeo a la hora del concierto, después de haber hecho una animalada de kilómetros. Si tenía que volar en sueños... que fuera en las alas del piano de Marinelli... no porque me cayera de cansancio y no pudiera disfrutar del recital.

Un bañito en la playa (la playa con to sus m... , con más chinos que la Calle Feria), un paseíto para ver dónde estaba el escenario, y a casa. Bueno... a casa, jajajajajaja... a la que fue, por unas horas, "mi tienda", la pequeña habitación del Hostal Alborán... parca en lujos, pero acondicionada y limpia como un jaspe. Una ducha... un poquito de titanespor... otro poquito de titanlú... dos horquillas que no llegaron a ser invisibles, aunque lo intenté de veras... el bolso y a la calle, con el pantalón vaquero negro y el tontito blanco de ramajillos... el de las grandes ocasiones "modernitas"... el mismo atuendo que para el FestHidea de Torrox.

Cómo me acordé de Juan Antonio y Aurelio... de Arabiand... No, no porque conocieran a Pepe Roca, sino porque 'mi arma': tenéis más razón que un santo: soy más lenta que el caballo 'er malo... Menos mal que antes de esta gente tocaba La Jaula y que además se retrasaron en tocar... porque hubiera estado gracioso que después de irme de Sevilla a Motril buscando el concierto de Alameda, llegara como al de Mendigo de la Malandar: a las dos últimas coplas de la última y los dos bises.

Deberían de ser las diez y media pasadas cuando salí del hostal. Pude coger el autobús, pero se acababa de ir uno y no quise esperar al siguiente, así que me fui andando. ¿Qué digo andando?... ¡¡Corriendo!!. Al trote cochinero, como se suele decir. Primero a Playa Poniente, y de Playa Poniente, al final del paseo marítimo. Para ser concisos: allá donde Cristo dio las tres voces.

Cuando llegué -serían las once pasadas- aún no había empezado el concierto.

En el escenario, dos baterías: una pequeñita, blanca... otra negra, grande... subida en una especie de estrado tapado de negro. Un teclado... empezaba a enhebrar ilusiones desenhebradas... y un montón de cables, amplis... en fin... la parafernalia normal de estas ocasiones.

No había respirado del todo después de la carrera, cuando subió al escenario una muchacha a presentar el festival y, en concreto, a La Jaula, un grupo local que cantaba temas de los Secretos, Sabina, El último de la fila, Loquillo...

Sonaba muy bien... aunque mi impaciencia era mayúscula. Poco a poco me fui metiendo en el concierto.

Pero... algo pasaba. Aquello se alargaba demasiado. En ocasiones, el vocalista se iba a la escalerilla y parecía que para hablar con alguien... El grupo aprovechaba para hacer virguerías con la guitarra, con el bajo...

¿Lo que podía pasar?... No lo sé... algún "alameda" que no había llegado... o algo que no estaba como debía... El caso es que yo miraba a mi alrededor y no era solo yo la que tenía cara de incertidumbre. O algo pasaba, o todos estábamos viendo fantasmas. ¿Se le habrían colado a Marinelli los del Centro Andaluz de Danza entre las partituras?.

Como a la una de la noche, el otro grupo se despidió, recogió los bártulos y algunos técnicos, en cero coma dos, pusieron a punto el escenario para "ótro" grupo... Empiezo a respirar. Álvaro Girón sale, supongo que para colocar algo... UUUUUFFFFF!!!!... ¡Qué alivio!.

En poco más, los demás músicos estaban en el escenario, y Pepe Roca con ellos. En el teclado, se sienta un chaval joven... No ha podío ser, me dije... Hasta nuevo cónclave -si lo hay- no veré tocar en directo al señor de las alas al piano. Bueno... qué le vamos a hacer... quizá lo disuadió la circunstancia, al enterarse que tocaban con "La Jaula".

La primera, Calle Arriba. Y la primera en primera plana, con la pata apoyada en el travesaño de abajo de la valla metálica que separaba el escenario del terreno que ocupaba el público... SERVIDORA... pidiendole al Cielo que la pellizcara para saber si era verdad que estaba allí, presente, o lo que estaba viendo era una de las fotografías del disco del Concierto, o del nuevo...

Incertidumbre entre los presentes: "Ya son talluditos. A ver cómo canta...". Había mucha gente que no los escuchaba desde el Pañolito de Nardos... pero el antiguo. La mayoría, lo último que les habían escuchado era Noche Andaluza. Sí que estaban bastante más talluditos, la verdad... Bueno, ESTABA más talludito Roca, porque los demás ni estaban.

Y cantó... Y cómo cantó...

A decir verdad, que ya me habían puesto en órbita de lo que daba esa voz de sí en el escenario... pero hasta que no lo escuchas, no te haces idea. En potencia, en afinación, en saber modular el ritmo interno de cada frase, en claridad de dicción... Pisha... tó lo que se diga es poco. No tiene nada que ver con las grabaciones. La precisión de un reloj suizo con el sentimiento de un poeta de los de antes, y el saber estar, la seguridad, la actitud corporal... de un loco en plena paranoia.

Me impresionó mucho la actitud corporal y los movimientos que hacía. Y verás... que no es que se engorilara... ni que corriera la maratón encima del escenario.

Me apostaría el cuello a que detrás de esa actitud corporal hay horas de trabajo en una "técnica". No sé cuál... Alexander, Antigimnasia Bergerat, o alguna técnica deportiva... o el qué... pero eso no suele surgir "de natural" , por generación expontánea. Pero bueno... esos son temas aparte. Los bailarines, que miramos lo que tenemos alrededor de otra manera que el resto de los españolitos de a pie.

El concierto iba rulando de canción en canción. NOCHE ANDALUZA sonó... que Granados la escucha y se queda a vivir en Motril. A estas alturas, miro para detrás, para el "hombre de poca fe" del principio del concierto y le digo... ¿quéee?... ¿Canta?... Ufff... que si cantaba.

Aparte de Roca, destacaba la guitarra de Álvaro Girón, y mucho. Mucho más que me destacaba en los discos. Yo tengo mis hipótesis de por qué no me había resultado tan evidente el virtuosismo de este hombre, pero me las guardo para mí. El caso es que tiene unos dedos privilegiados. Esa guitarra suena como los mismísimos ángeles. Otras alas...

En el teclado, una ausencia antigua y una nueva presencia. Imagino que probablemente habrá que acostumbrarse... aunque... ya sabéis por dónde van mis predilecciones, jejejeje. Desde luego, el chaval estuvo a la altura en todo momento. Y para sentarse en esa cátedra... hay que tener un buen par de "sólidas razones" (sólidas a lo poco como las cancelas del Parque... que son de "jierro" forjao). Yo llego a ser pianista y, como he dicho antes... antes de sentarme "ahí" se me tuercen las patarras o hay que ponerme un excusado en la escalerilla. Es mucha cátedra la cátedra... Así que, aunque no voy a negar que me gustaría ver y oir al señor de las alas al piano tocar en directo, y con Alameda... toda mi admiración a ¿Gandul?... No me echéis mucha cuenta. Juraría que ese era el apellido con que lo nombró Roca al final, porque además es el mismo de otra persona que conozco y me la recordó.

Sonaron Comprensión (que entonces me enteré yo que era extrangera, de los Animals), Luna, la de los 20 años... por supuesto, como no podían faltar, Aires de La Alameda y Amanecer en el puerto. El "quejío" de Aires (un cuartito 'hora de quejío... como se suele decir en estos casos: porque él sabe, porque él puede, porque él lo vale, porque él quiso y, en resumidas cuentas, porque a él le dio la gana) yo creo que debió llegar a Granada capital. Joé... qué garganta. Qué de jaramago, macho... Qué de jaramago.

Sonó una de mis temas favoritos: el Pañolito de Nardos.

Sonó Triana... curiosamente, en los primeros compases de la música, todo el mundo, menos yo, había identificado la canción: Rumor. Todavía estoy un poquillo verde en Trianología. Siempre me tiró más Alameda, aunque no se me note.

Sonó otra del disco nuevo... Cantaré. Una de esas que a mí me encantan y un colega mío dice que parece que se las ha hecho Pitingo (yo sigo diciendo que a mí Pitingo me suena a Alameda un huevo, no Alameda a Pitingo). Toda una declaración de intenciones, que a veces muchos de los que estamos en estos terrenos tan farragosos y tan denostados, y a veces tan injustos y tan "podridos" de las profesiones artísticas necesitamos escuchar, y casi musitar identificándonos en ella. Antes de empezar, Roca apostillaba sobre la poca difusión que había tenido el disco. ¿Poca, jefe?... Poca no, ninguna.

Sonó un instrumental de Chic Corea. Yo eché de menos mi Calle Feria y, sobre todo, porque Calle Feria ya la tenía por perdida no estando Rafael Marinelli, A Sotavento...

Ahora mismo no me acuerdo de ninguna más... más que el final con TU FRIALDAD, con los solos de cada uno de los músicos. Os lo juro, que ésta que está aquí, con lo corta de luces que es (todavía) para con los acordes del trío de Jesús, Eduardo y Tele, coreó el "Lairará, ra, ráaaaaa, eeeeeea". Imaginaos en qué estado estaba a estas alturas. Os lo prometo que lo más espirituoso que me pimplé fueron dos cocacolas (SIN tunear) y además "layts". El colocón era únicamente de buena música.

Esa pretendía ser la despedida de una noche demasiado corta... eran las dos de la mañana, creo recordar, o las dos y algo, y habían empezado a la una.

La gente pidió un bis y, como todo no puede ser perfecto y gente sin educación, aparte de sin cultura y con un oído en Huelva y el otro en Barcelona, la ha habido siempre en todos sitios, y la habrá... y Motril no iba a ser la excepción que confirmara la regla... un grupito de "revientas fanáticos", el primero el que al principio decía que si cantaba, se pone a pedir La Pila 'er Pato. Fíjate tú: La Pila 'er Pato, de Marinelli que no iba, con lo jodida que es La Pila 'er Pato, lo larga que es La Pila 'er Pato, y para terminar...

Servidora, cuando ve el jolgorio y lo que le están armando, a mi juicio sin razón, a la banda, se desmelena un poco (luego me arrepentí), y señalando la esquina en la que se encontraban el teclado y su nuevo inquilino, le dice al de al lado: ¡¡¡Que "La Pila" no puede ser... Miarma, ¿no ves que le falta el Pato?". Supongo que no me oyeron desde arriba, porque si me llegan a haber escuchado yo me mudo al Pirineo.


¡¡¡¡¡La Lisanga, la Lisanga!!!!!.

Tampoco sonó "mi" Lisanga... la que me despierta todos los días y lo primero que suelo escuchar cuando pongo el pie en la calle... a las seis y media de la mañana...

Cuando Roca dice de cantar una de los Beatles, la chusma se engorila... ¡¡¡¡LA PILA 'ER PATO!!!!, ¡¡¡¡LOS BEATLES NO... NOS HABÉIS ENGAÑAO... LA PILA 'ER PATO!!!!... A mí particularmente se me cayeron los palos del sombrajo... No ya porque fueran los Alameda, sino porque no entiendo según qué cosas... y a veces dan ganas de decirle a alguno: "Macho, ahora tú... ahora te toca a ti"... por lo pronto y siendo fino. A mí, vaya por delante, que los Beatles no me han gustado nunca... pero por encima de todo está el respeto al que está arriba, al menos si lo hace en condiciones... que el que está arriba, aunque a veces lo obviemos, o lo ignoremos, o directamente lo olvidemos, también es "respetable".

En fin... imagino que es lo que hay... y si no quieres torear con esa clase de burráncanos, po como la Sevillana: "Cachirulito está malo de la patá de un gilguero... ¿Quién l'ha mandao a Cachirulo que se meta a pajarero?"... o como decían los quintos antiguamente: "Jódete y no haber venío". En todo caso... no sé... joroba -a mí me jorova, todavía- ver que a los "dinosaurios" (en el buen sentido de la palabra sea tomado) les pasa igual que nos pasa a los/as curritos/as de poca monta: todo el mundo opina, machaca, y si puede, la arma, sin tener ni p... idea de lo que está diciendo.

Y sonó la de los Beatles... Y yo pensaba... van a sonar, musicalmente, muy bien, pero verás tú ahora el "choquinglis tartesorum" de éste con la chusma de los de La Pila...

Pues no... de "choquinglis", nada... De "tartesorum"... lo bueno ná más. Aquello sonó a gloria bendita... Vaya... que ya quisieran los Beatles haber sonao la mitad... así fuera en sueños. Y mira que a mí los Beatles, quitando dos o tres canciones (Imagine, Yesterday, Let it be y poco más) me dan tres patadas en las costillas. Pero es que aquello no eran los Beatles, macho... era la caña. En fin... si viendo lo que hacen con Granados, con er "Juan Ra", con Federico y con Albéniz... ¿qué te puede extrañar lo que hagan con los Beatles?... pero el caso es que a mí me sigue asombrando. En dos palabras: IM-PRESIONANTE. Si no lo veo, y no lo oigo, no lo creo. Pero... ¡¡¡¡si toda esta gente cuando cantaba en inglés en los discos parecía que tenía la boca llena de poleás!!!!. ¡¡¡¡Si el que más chamullaba, chamullaba en gabacho y malamente!!!!.

Repito: IM-PRESIONANTE. Yo no creía que a ese tema se le podía sacar tanto. Lo había escuchado antes, por los Beatles, supongo... y me había parecido horroroso de cojones y más aburrido que la lista de los Reyes Godos.

Y bien... el concierto terminó con eso, muy pronto... demasiado. Quizá porque empezó muy tarde, no lo sé... El caso es que después de que hubieran salido todos, un rato después, Álvaro Girón volvió, supongo que para acarrear trastos... y yo que lo vi, con más vergüenza que yo misma, me acerqué a felicitarlo. A la banda entera, vaya, en su persona... porque habían sonado... uffffff... cómo habían sonado. Cuál no sería mi asombro cuando, antes de poder decir MU me veo delante a un tío mu grande y mu feo (Quilla, lo flipas... Pepe Roca)... Os lo juro que no lo vi llegar... que va y le dice al guitarra: "Esta es la hija de Paul Mackrtney". ¿¿¿¿eeehhhhh?. Todavía no sé si lo que intentaba decir es que era la "hija de P... (aul Mckartey) que m'ha dejao turulato perdío con los flashes de la cámara (había mucha más gente haciendo fotos, no sólo yo), o que se pensaría que iba con los de la Pila... o que me vería entusiasmá con lo de los Beatles, o qué... Lo más raro del mundo... flipante doscientos por cien.

En resumidas cuentas... hice un montón de kilómetros por ver -y escuchar- algo que de antemano sabía que valía la pena. Pero no me podía imaginar cuánto.

La semana siguiente... monazo de Alameda... y a sabiendas de que, como no sea por aquí... chungo. Más que nada porque como dice el refrán, lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible... Hacer, y pagar, un viaje a Torrox para el FestHidea ya fue una locura. Lo de Motril, para que me encerraran en Miraflores, si estuviera aún abierto... Y luego llega la Bienal... y las mensualidades de las academias, los zapatos para bailar...

Muchas ganas de tirar para alante. Yo soy profesora de Danza: me dedico a motivar a la gente, o a intentar motivarla, para que baile, o para que mientras intente ser algo en la Danza, le sirva para ser más persona... y más feliz. Eso se supone que es la Danzaterapia, que es lo que ahora intento -espero estar consiguiendo- hacer con el máximo de dignidad. En general, por más que no se llame "terapia", una maestra "de barrio" es lo que hace, y la que quiere sacar a nivel profesional o vocacional (serio) a gente "de verdad", no a muñequitos bailando en un escenario, sin personalidad, lo tiene que acabar haciendo... A veces, muchas veces... yo no lo consigo, probablemente porque desgraciadamente tampoco estoy motivada, ni a estas alturas, después de haber pasado por según qué cosas, me resulta fácil creérmelo... sentirme "en" la Danza, convencerme y sentirla... dejarla hacer... y dejarla fluir. No sé... es orgullo, es un empacho de la peor realidad vivida, es... sabe Dios lo que ha sido... y qué ha cambiado mi entrega total en pasotismo atormentado... Haabrán sido varias cosas... todo junto, digo yo.

Pero el Domingo, curiosamente, cuando fui a desayunar en la estación de autobuses de Motril, cuando fui a pedir pedí lo de siempre: Media con aceite y tomate y una leche con colacao, pero cuando el camarero se iba le apostillé: "Jefe... que sea sin colacao... la leche fría al naturaca". Y pensé pa mí: "que luego en los saltos me va a tener que levantar la grúa municipal... Si tengo que empezar... ¿cuándo mejor que hoy?".

Y bueno... esto podría terminar como el anuncio de la VISA... aunque no voy a dar números redondos (entre otras cosas porque no los sé, pues para eso soy un jodido desastre): Tren desde Sevilla a Granada, X euros, Autobús desde Granada a Motril, X euros, dos horas de espera y un sofocón de cojones, Autobús de Motril a Varadero, X más... un hostal limpito en Varadero, X más Y, un bañito en Playa Poniente... ya me lo dirá el fisio, porque se me encogieron todos los músculos de las piernas (sus muertos con los chinos). Una maleta que peté en el viaje... a ver cuánto me cobran los otros chinos... los de la Plaza 'Los Carros o la Cruz Verde....

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NO TIENE PRECIO


Alameda, el mítico grupo de Nueva Música Andaluza (mucho más que Rock andaluz), tocó en el Festival Son de Azúcar, en Motril, el Sábado 10 de Julio de 2010, un día antes de que La Roja se hiciera con la Copa del Mundo.